La capacidad de la planta no se saca de la suma de las placas del equipo: se saca del perfil de carga real y del arranque de los motores. Sobredimensionar cuesta de más y hace que la planta trabaje mal; subdimensionar es no tener planta el día que se necesita.
Selección por disponibilidad de combustible, horas de operación y normativa local.
Tablero de transferencia dimensionado para la carga y probado bajo carga real.
Incluye el arranque de motores, que es lo que tumba las plantas mal calculadas.
Base, ventilación, ruta de escape y atenuación acústica según el sitio.
Estado, horas de operación y alarmas, sin tener que subir a la azotea.
Mantenimiento preventivo y pruebas periódicas con carga. Una planta sin probar no es respaldo.
Se las adelantamos para que la primera llamada sirva de algo. Quien cotiza sin preguntar esto está adivinando.
Si no tiene los datos a la mano, no importa. Un ingeniero puede ayudarle a levantarlos.