La tierra física es lo que decide si una descarga se va al suelo o se va a su equipo. Y es de lo poco que se puede medir con un número: la resistencia. Medimos la resistividad del terreno, diseñamos la malla para el valor que su instalación necesita, y entregamos el protocolo con los valores medidos, no con palomitas.
Del terreno real, porque el mismo diseño no sirve en roca y en arcilla.
Calculada para el valor de resistencia que su instalación necesita.
Electrodos, conductor y conexiones exotérmicas donde corresponde.
Pararrayos y bajantes cuando el riesgo atmosférico lo justifica.
La resistencia medida al terminar, firmada. Es lo que le van a pedir.
La resistencia cambia con la humedad y con el tiempo. Se vuelve a medir.
Se las adelantamos para que la primera llamada sirva de algo. Quien cotiza sin preguntar esto está adivinando.
Si no tiene los datos a la mano, no importa. Un ingeniero puede ayudarle a levantarlos.